Lun
16
Abr

 

Como bien sabemos padres, madres y maestros, el desarrollo de las funciones principales que van a llevar a la aparición y el asentamiento del lenguaje se producen en edades muy tempranas (desde los cero a lo seis años). Por tanto, es esencial que durante estos primeros años de vida, ciertas condiciones sean óptimas para que los niños crezcan desarrollando sin problemas todos los aspectos referidos a la comunicación.

El aspecto que vamos a tratar en estas líneas es el que se refiere a los mocos y las maneras en las que podemos ayudar a nuestros hijos a mantener una correcta higiene nasal.

¿Por qué puede producirse una excesiva presencia de mocos en las vías respiratorias?

En los primeros años de vida es normal que el sistema inmunológico del niño produzca grandes cantidades de mocos puesto que éstos impiden la entrada en el cuerpo de gérmenes o polvo.

El problema reside en que si no somos capaces de expulsar esas mucosidades correctamente, pueden provocar obstrucciones en las vías auditivas, incorrecta respiración; con las consecuentes afectaciones en el lenguaje.

Algunas de las causas de que nuestros hijos tengan la nariz atascada aparecen de forma natural como la inflamación de las adenoides (o vegetaciones) y las amígdalas o por la aparición de periodos prolongados de resfriados, infecciones de oído… Otra causa en la que como padres y madres podemos intervenir es en la correcta higiene nasal de nuestros pequeños.

¿Cómo puede afectar la presencia excesiva de mocos a aspectos de lenguaje?

  • Cuando existe una presencia excesiva de mocos en el niño puede afectar al patrón de respiración que puede pasar a ser bucal. Este cambio puede dificultar a la pronunciación de determinados fonemas, alteraciones en el ritmo del discurso, dificultades para la atención… Además, la entrada de aire por la boca no pasa por tantos filtros como si lo hiciese a través de la nariz por lo que puede aumentar el riesgo de que los niños tengan más resfriados.
  • Los mecanismos del lenguaje se adquieren de forma natural en los primeros años de vida gracias a la exposición de los niños a modelos comunicativos en diferentes entornos (casa, escuela, parque, cine…). Si se da alguna de las condiciones que hemos nombrado que provocan que haya mucha cantidad de mocos y, además, el niño no es capaz de eliminarlos; muchos de ellos pueden depositarse en las vías auditivas reduciendo o distorsionando los estímulos que capta el sentido del oído. Una de las consecuencias más comunes de este problema es la aparición de dislalias, sustituciones y omisiones de fonemas, retraso en la adquisición correcta del habla o del lenguaje…
  • Otra consecuencia directa de que se tapone la nariz es la alteración del descanso de los niños y la posible aparición de ronquido nocturno, apneas del sueño…

Como padres, ¿Qué podemos hacer?

Para tratar de prevenir las dificultades que hemos expuesto más arriba, se recogen a continuación una serie de pautas que pueden ayudar a los padres y madres a mantener una correcta higiene de las vías respiratorias.

  • Es necesario estar atentos a algunas señales de alarma: voz nasalizada, respiración bocal, dificultades para comprender órdenes, retraso en la consecución de etapas del desarrollo (balbuceo, primeras palabras…).
  • Llevar un seguimiento médico adecuado (pediatra y otorrino) y comentar con el profesional si hay alguna de esas señales de alarma.
  • Dar un modelo correcto a los niños sobre la forma de limpiar la nariz.
  • Dar importancia al momento de quitar los mocos y limpiar la nariz y no tratar de hacerlo de forma rápida y disimulada. Se le puede dar un componente lúdico: jugando a las trompetas, a encestar el pañuelo en la basura…
  • Si fuera necesario, recurrir al uso de sueros de agua marina y baños nasales en ocasiones puntuales.
  • Realizar juegos de soplo en el que se insista a los niños a coger y expulsar el aire por la nariz: soplar con pelotas, apagar velas, mover papeles…
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Mar
27
Mar

 

Estamos afrontando pérdidas continuamente. Unas son más dolorosas que otras. Por ello en este artículo nos vamos a centrar en cómo afrontar el fallecimiento de un ser querido: abuelo, padre, mascota…

El dolor que provoca la pérdida depende del vínculo que el niño tenía con dicha persona u animal (Bowlby). Según la etapa de desarrollo el proceso del duelo tiene sus particularidades.

A veces queremos evitar a los más pequeños el sufrimiento, pero tenemos que entender que si lo hacemos les impedimos generar herramientas para abordar y afrontar pérdidas. Hacerlo no es adecuado, es perjudicial, por ello debemos acompañarles y darles información verdadera, concreta y adaptada a su edad.

Lo primero que debemos saber es que el duelo es un proceso normal, no es lineal y no tiene una duración concreta. Cada proceso es distinto. Hay un duelo individual, uno familiar y uno de pareja (cuando fallece un hijo).

Camino del duelo:

1. Aceptar la realidad de la muerte. No va a volver.

2. Trabajar las emociones que han aparecido.

3. Aprender a vivir en el mundo sin la persona fallecida.

4. Recordarlo y seguir viviendo.

 

Comprensión de la muerte: la construcción del concepto de muerte implica la comprensión de otros subconceptos que se van comprendiendo progresivamente de acuerdo a la edad y al desarrollo evolutivo:

  • UNIVERSALIDAD: ¿Todos los seres vivos mueres?
  • REVERDIBILIDAD: ¿Se puede volver a la vida una vez has muerto?
  • FUNCIONALIDAD: Cuando uno muere, ¿el cuerpo ya no funciona?
  • CAUSALIDAD: ¿Por qué nos morimos?
  • ES INCONTROLABLE: ¿Depende de nuestros pensamientos?
  • FINAL DE LA VIDA: ¿Qué pasa después?, ¿es la muerte un final?

 

Hasta los 6 años el planteamiento y las inquietudes que tienen los niños van enfocadas acerca de…

Cómo son las cosas en el lugar donde está la persona que ha fallecido: ¿Qué va a comer?, ¿hace frío dónde está?, ¿a qué va a jugar?, ¿cómo respira?, ¿cómo va a leer si no se ha llevado gafas?, ¿cómo duerme?, ¿va a venir a traerme mi regalo de cumpleaños?

Preguntas sobre su cuidado y bienestar: ¿Quién nos va a hacer la comida?, ¿quién me va a llevar al colegio?, ¿voy a seguir yendo a baloncesto los viernes?, ¿quién me va a recoger ahora?

Preocupación. La muerte puede afectar a los que me rodean. ¿Te vas a morir?, ¿papá se va a morir?, ¿mamá se va a morir?, si os morís ¿quién me va a cuidar?, ¿a qué edad se muere uno?


Entre los 6 y los 9 años los aspectos que más les preocupan y que se plantean son…

Curiosidad por lo que ocurre en el cuerpo cuando se muere: ¿cómo come?, ¿crecen las uñas y el pelo?, ¿qué le pasa al cuerpo cuando la entierran?, he oído que se crece muerto ¿es verdad?

Preguntas acerca de su responsabilidad: ¿si hago esto se va a enfadar?, ¿crees que se acuerda de que me porte mal?, he traído las notas ¿se va a enfadar?, he roto esto que tanto le gustaba ¿se habrá puesto triste?

Preguntas sobre conceptos abstractos que no entienden: ¿va a bajar del cielo?, ¿en el cielo se está bien?, ¿me ve desde el más allá?, ¿a dónde van las personas cuándo mueren?, ¿en ese lugar mejor hay televisión?


Entre los 9 y los 12 años…

Preguntas sobre reacciones de manera empática: mamá, ¿estás triste?, ¿cómo puedo consolar a la abuela que está triste?, ¿es muy grave lo que nos ha pasado?, ¿cuándo va a dejar papá de estas tan preocupado?, ¿va a estar así mucho tiempo?, ¿va a venir el abuelo a casa después de morirse la abuela=, ¿querrá salir como antes?

Preguntas sobre la realidad que se va a encontrar: ¿podemos seguir pagando la casa?, ¿iremos al mismo colegio?, ¿qué va a pasar con el coche de papá?, ¿vamos a ser pobres?, ¿quién nos llevará al cole cada día?, ¿hay que vender la casa?, ¿quién va a cuidarnos si te pasa algo?

11-12 años: Verdadera aceptación de la propia muerte y de la de los otros. Temores: a perder la propia vida; a que mueran otros; a que los demás les vean diferentes su han perdido a alguien.


Adolescencia…

Preguntas parecidas a las que se haría un adulto: ¿cómo ha podido pasarnos esto?, ¿qué vamos a hacer ahora?, ¿cómo nos vamos a organizar?, ¿cómo hago esto yo solo si estoy acostumbrado a hacerlo con ayuda?, ¿ha sufrido=, ¿se ha enterado?, ¿cómo es posible que nadie pudiera hacer nada? ¿dónde está ahora?, esté donde esté…¿nos oye, nos ve?, ¿qué vamos a hacer con sus cosas?

 

CÓMO HABLAR CON LOS NIÑOS Y ADOLESCENTES SOBRE LA MUERTE DE ALGUIEN QUERIDO

  • Es importante que la noticia la de una persona que tenga un vínculo afectivo con el niño/adolescente. Normalmente la figura de referencia es el padre o la madre, si están muy afectados será importante que la persona que se lo comunique le diga que ahora papá o mamá está mal y no ha podido estar pero que en cuento se encuentre mejor está deseando estar con él y que le quiere (necesita seguridad).
  • Utilizar un contacto físico apropiado (los más pequeños suelen necesitar más contacto, los adolescentes también lo necesitan pero sin agobiarles).
  • Utilizar un tono de voz cálido.
  • Información gradual. De lo esencial a los detalles (hay detalles que no hay por qué dar si no es necesario).
  • Evitar el uso de eufemismos, decirlo de forma clara para que lo comprenda.
  • Aclarar responsabilidades. Asegurarnos de que sepan que no tienen la culpa de lo sucedido.
  • Interesarnos por sus sentimientos y pensamientos respecto a lo sucedido.
  • Contestar a sus preguntas en la medida de lo posible (respuestas ajustadas a su edad pero siempre deben ser reales sin mentiras).
  • Facilitar expresión emocional (solo lo protegeremos de emociones muy intensas o desbordantes). Normalmente si los adultos expresan de forma natural su dolor es más probable que los menores también lo expresen.
  • Siempre recordaremos al fallecido, no puede reemplazarlo nadie.
  • Introducir rituales y homenajes (por ejemplo una vela en las fechas señaladas).

 

Procurar no hacer juicios y entender el contexto en el que suceden las cosas es clave en todo el proceso.

 

Recursos para distintas edades:

>  Cuentos:

-         Vacío.

-         No es fácil pequeña ardilla.

-         Para siempre.

-         El árbol de los recuerdos.

-         La abuela de arriba-abajo.

-         Mamá se ha marchado.

-         Harry Potter y la piedra filosofal.

 

>  Películas:

-         El Rey León

-         Up.

-         Buscando a Nemo.

-         Del revés.

-         Coco.

-         Un monstruo viene a verme.

-         El hombre Bicentenario

 

>  Canciones: Tenía tanto que darte, Tears in Heaven, Por tu ausencia…

 

Referencias:

 

-       El duelo: cómo ayudar a los niños a afrontarlo; Magdalena Pérez Trenado.

-   GUÍA SOBRE EL DUELO EN LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA. FORMACIÓN PARA PADRES, MADRES Y PROFESORADO del Colegio de Médicos de Bizkaia. La podéis descargar en el siguiente enlace:

https://www.cmb.eus/campana-cmb-camino-duelo-2017

 

 

 

Departamento de Orientación

 

“La muerte es una vida vivida”, Jorge Luis Borges.

 

Mar
23
Ene

¿Alguna vez te has preguntado cómo aprendiste a relacionarte con los demás? Y si eso que aprendiste ¿es la única y mejor manera de hacerlo? o… ¿existen otras formas para establecer relaciones más satisfactorias?

Leer más:¿Cómo mejorar las habilidades sociales?

Jue
09
Nov

 

Maite Vallet en su libro Educar a niños y niñas de 0 a 6 años nos dice:

“Si en cada etapa de la vida enseñamos a los niños y niñas todo aquello que están preparados para aprender, se sentirán dispuestos a aprender y encantados de hacerlo”.

Antes de conocer las actividades autónomas que pueden realizar los niños según su edad, es importante que conozcamos qué supone que un niño adquiera autonomía.

Hablar de autonomía es hablar de crecimiento; crecer es pasar de una etapa a otra desprendiéndose de las dependencias de la etapa anterior y aceptando los retos que esta nueva etapa nos exige.

La ayuda de los padres en este proceso de crecimiento es fundamental para los niños. Enseñar a un niño a ser autónomo no es una tarea fácil, pero todo se aprende, y por tanto, todo se enseña. Para que los niños sean independientes y desarrollen cierta autonomía en sus vidas, debemos educarles y su grado de autonomía e independencia dependerá mucho de la educación que les demos.

A medida que crecen los niños van buscando su autonomía, desde edades tempranas, van aprendiendo mediante la experiencia y la observación una serie de hábitos que son necesarios y adecuados para desarrollarse como persona. La autonomía en estos hábitos es fundamental para el niño, ya que es su primer paso como persona autónoma, segura e independiente del adulto.

“La seguridad en uno mismo es imprescindible para seguir aprendiendo y para progresar, para crecer sanos en el más amplio sentido de la palabra. Pero la seguridad nada tiene que ver con la prepotencia en la que se educa actualmente a muchos niños. Se les da todo hecho. Dependen de las personas que resuelven su vida: les bañan, les visten y les dan de comer. No les enseñan a ordenar sus juguetes ni a recoger su ropa. Ellos mandan, deciden cuando quieren acostarse y si prefieren dormir en la cama de sus padres. Les compran lo que les pidan con tal de que no tengan rabietas. Crecen pensando que otros tienen que resolver su vida y hacer lo que ellos quieran. Sin esforzarse lo consiguen todo. En definitiva, acaban siendo inseguros, aunque aparenten seguridad; se vuelven prepotentes, “niños tiranos” que exigen que se haga su voluntad.” (Maite Vallet. “Educar a niños y niñas de 0 a 6 años”, página 19).  

En las siguientes tablas se muestran las actividades que los niños pueden realizar por sí mismos en función de su edad:

Captura

 

Existen una serie de recomendaciones para fomentar la autonomía en los niños:

  • Llevar a cabo una autonomía progresiva, procurando que el niño vaya adquiriendo hábitos autónomos, prestándole ayuda y permitiendo que el niño sea el que la pida cuando la necesite.
  • Es importante alabar al niño cuando consigue logros y es igual de importante premiarle cuando muestra interés en aprender nuevos hábitos de autonomía.
  • Confía en su capacidad y permítele que realice la tarea solo, aunque con supervisión. Si el adulto cree que el niño es capaz el niño también lo creerá.
  • Darle tiempo, es importante que demos tiempo al niño para que realice la acción, no debemos agobiarlo con la velocidad y mucho menos hacerla nosotros porque resulte más fácil y rápido.
  • Asumir que pueden cometer errores, hay que permitir que cometan errores, estos forman parte del aprendizaje y del proceso de crecer.


Así pues, la labor por parte del adulto ha de ser “fortalecedora” no “realizadora”, ya que la primera actitud favorece la autonomía del niño, siempre que se acompañe de elogios y manifiesta el interés de los padres ante la realización (o intento) de la actividad que realiza el niño; mientras que la segunda evita el aprendizaje del niño y por tanto ralentiza su crecimiento personal.

Por eso ahora, queridos padres, os animamos a poneros manos a la obra, a dar un buen ejemplo a vuestros hijos para que día a día crezcan en autonomía y así el día de mañana, tendréis unos hijos seguros de sí mismos y completamente autónomos. Ya sabéis que desde el centro escolar estamos a vuestra disposición para cualquier duda, pero seguid vuestra intuición, lo que hagáis por vuestros hijos es lo mejor siempre, nunca lo olvidéis.


Departamento de Orientación

 

Lun
16
Oct

 

Este curso comenzamos en el Colegio un nuevo proyecto, EL PROYECTO EXPLORA ONLINE, en colaboración con la Consejería de Educación del Gobierno de La Rioja. Está dirigido a todos los alumnos de primaria que quieran participar de forma voluntaria. El objetivo principal es estimular el desarrollo de capacidades de nuestros alumnos más curiosos, más motivados por aprender.

La participación online en el proyecto se lleva a cabo a través de cinco blogs que se centralizan en la siguiente página web:

http://www.explora.larioja.edu.es/

 

 

Leer más:Proyecto EXPLORA