Jue
09
Nov

 

Maite Vallet en su libro Educar a niños y niñas de 0 a 6 años nos dice:

“Si en cada etapa de la vida enseñamos a los niños y niñas todo aquello que están preparados para aprender, se sentirán dispuestos a aprender y encantados de hacerlo”.

Antes de conocer las actividades autónomas que pueden realizar los niños según su edad, es importante que conozcamos qué supone que un niño adquiera autonomía.

Hablar de autonomía es hablar de crecimiento; crecer es pasar de una etapa a otra desprendiéndose de las dependencias de la etapa anterior y aceptando los retos que esta nueva etapa nos exige.

La ayuda de los padres en este proceso de crecimiento es fundamental para los niños. Enseñar a un niño a ser autónomo no es una tarea fácil, pero todo se aprende, y por tanto, todo se enseña. Para que los niños sean independientes y desarrollen cierta autonomía en sus vidas, debemos educarles y su grado de autonomía e independencia dependerá mucho de la educación que les demos.

A medida que crecen los niños van buscando su autonomía, desde edades tempranas, van aprendiendo mediante la experiencia y la observación una serie de hábitos que son necesarios y adecuados para desarrollarse como persona. La autonomía en estos hábitos es fundamental para el niño, ya que es su primer paso como persona autónoma, segura e independiente del adulto.

“La seguridad en uno mismo es imprescindible para seguir aprendiendo y para progresar, para crecer sanos en el más amplio sentido de la palabra. Pero la seguridad nada tiene que ver con la prepotencia en la que se educa actualmente a muchos niños. Se les da todo hecho. Dependen de las personas que resuelven su vida: les bañan, les visten y les dan de comer. No les enseñan a ordenar sus juguetes ni a recoger su ropa. Ellos mandan, deciden cuando quieren acostarse y si prefieren dormir en la cama de sus padres. Les compran lo que les pidan con tal de que no tengan rabietas. Crecen pensando que otros tienen que resolver su vida y hacer lo que ellos quieran. Sin esforzarse lo consiguen todo. En definitiva, acaban siendo inseguros, aunque aparenten seguridad; se vuelven prepotentes, “niños tiranos” que exigen que se haga su voluntad.” (Maite Vallet. “Educar a niños y niñas de 0 a 6 años”, página 19).  

En las siguientes tablas se muestran las actividades que los niños pueden realizar por sí mismos en función de su edad:

Captura

 

Existen una serie de recomendaciones para fomentar la autonomía en los niños:

  • Llevar a cabo una autonomía progresiva, procurando que el niño vaya adquiriendo hábitos autónomos, prestándole ayuda y permitiendo que el niño sea el que la pida cuando la necesite.
  • Es importante alabar al niño cuando consigue logros y es igual de importante premiarle cuando muestra interés en aprender nuevos hábitos de autonomía.
  • Confía en su capacidad y permítele que realice la tarea solo, aunque con supervisión. Si el adulto cree que el niño es capaz el niño también lo creerá.
  • Darle tiempo, es importante que demos tiempo al niño para que realice la acción, no debemos agobiarlo con la velocidad y mucho menos hacerla nosotros porque resulte más fácil y rápido.
  • Asumir que pueden cometer errores, hay que permitir que cometan errores, estos forman parte del aprendizaje y del proceso de crecer.


Así pues, la labor por parte del adulto ha de ser “fortalecedora” no “realizadora”, ya que la primera actitud favorece la autonomía del niño, siempre que se acompañe de elogios y manifiesta el interés de los padres ante la realización (o intento) de la actividad que realiza el niño; mientras que la segunda evita el aprendizaje del niño y por tanto ralentiza su crecimiento personal.

Por eso ahora, queridos padres, os animamos a poneros manos a la obra, a dar un buen ejemplo a vuestros hijos para que día a día crezcan en autonomía y así el día de mañana, tendréis unos hijos seguros de sí mismos y completamente autónomos. Ya sabéis que desde el centro escolar estamos a vuestra disposición para cualquier duda, pero seguid vuestra intuición, lo que hagáis por vuestros hijos es lo mejor siempre, nunca lo olvidéis.


Departamento de Orientación

 

Lun
16
Oct

 

Este curso comenzamos en el Colegio un nuevo proyecto, EL PROYECTO EXPLORA ONLINE, en colaboración con la Consejería de Educación del Gobierno de La Rioja. Está dirigido a todos los alumnos de primaria que quieran participar de forma voluntaria. El objetivo principal es estimular el desarrollo de capacidades de nuestros alumnos más curiosos, más motivados por aprender.

La participación online en el proyecto se lleva a cabo a través de cinco blogs que se centralizan en la siguiente página web:

http://www.explora.larioja.edu.es/

 

 

Leer más:Proyecto EXPLORA

Jue
01
Jun

Nos gustaría conocer tu opinión y sugerencias sobre la escuela de padres virtual.

Pincha en el siguiente enlace: http://bit.ly/2qXUXX9

 

 

 


¡Gracias por tu colaboración!



Vie
19
May

 

 

Algunos consejos para la introducción de sólidos en la dieta de los niños en la etapa infantil y su relación con el desarrollo del lenguaje.


Una de las preguntas más frecurrentes que se hacen muchos padres versa sobre el momento ideal para la introducción de alimentos sólidos en la dieta de sus hijos.

Si bien es cierto que la mejor fuente de alimentación de los niños hasta los seis meses es la leche materna, se recomienda comenzar con una alimentación complementaria a partir de los seis meses. En muchas ocasiones, no son los niños los que rechazan probar nuevos alimentos, sino que son los padres los que rehúsan dejar que sus pequeños empiecen a comer de todo. La vía principal por la que aprenden los niños tan pequeños es la imitación. Un bebé se interesa mucho por las actividades que hacen sus adultos de referencia, como por ejemplo, la alimentación. Es decir, un niño de un año en adelante es capaz de probar cualquier tipo de alimento de los que comen sus papás.


Muchas personas no comienzan a introducir sólidos por miedo a que sus hijos se atraganten. El aprendizaje de una correcta deglución solo se puede hacer cuando un niño se expone a situaciones en las que debe tragar alimentos. Cualquier comida que seamos capaces de deshacer con dos dedos (plátano, pasta…) es susceptible de ser tragado por nuestros hijos. Además, es muy positivo, que desde muy pequeños los niños puedan experimentar con cualquier alimento para que se familiaricen con todas las texturas y sabores. De este modo, un niño pequeño puede manipular con sus dedos, mordisquear, chupar un filete de ternera (se le debe ofrecer en trozos grandes para que no se los pueda meter enteros en la boca).

En la dieta infantil no hay por qué elegir una dieta basada en alimentos de textura sólida o triturada, sino que es más positivo introducir alimentos de todas las texturas (sólida, gelatinosa, grumosa, papillas, líquida…).


Una vez aclarada esta primera cuestión, conviene tratar de responder a otra pregunta. ¿Por qué es importante que nuestros hijos e hijas ingieran alimentos de todo tipo?

El primero y más evidente es que los niños y niñas deberían mantener una alimentación equilibrada en la que estén presentes todos los nutrientes necesarios para un buen crecimiento en todos los aspectos. No obstante, existe otra razón, en la que se pretende hacer hincapié en este artículo, que trata sobre la estrecha relación que existe entre la ingestión de alimentos sólidos y el desarrollo del lenguaje oral.

Esta razón se basa en que el lenguaje no solo consiste en aprender palabras, sino que tiene un componente motor. El aparato fono-articulatorio compuesto por los labios, la lengua, las mandíbulas, el velo palatino… es como cualquier otro del cuerpo del niño. Necesita ser entrenado para poder realizar todos los movimientos que exige el hablar correctamente. Por esta razón, morder, masticar, colocar la lengua correctamente, sellar los labios… son acciones que se entrenan comiendo alimentos sólidos y facilitan la movilidad y la precisión de los músculos de la boca.


Aquí os ofrecemos algunos trucos para favorecer el desarrollo del lenguaje oral a través de los hábitos de alimentación de nuestros niños y niñas:

  •      Es fundamental no prolongar el tiempo del uso del biberón o el chupete. Cuando se utilizan durante mucho tiempo, pueden desarrollarse malformaciones en dientes y encías que podrían provocar dificultades en la articulación de nuestros hijos e hijas.
  •     No tender a limpiar la boca a los niños cuando se manchan comiendo a la primera. Es recomendable que sean ellos quienes intenten hacerlo, pasando la lengua por los labios.
  •     El uso de pajitas es de mucha utilidad, combinado con el uso normal del vaso. Éstas permiten desarrollar la fuerza en los labios y controlar la lengua y la capacidad de succión.
  •      Intentar ser un buen modelo de masticación de nuestros niños para que éstos lo hagan sellando los labios y manteniendo la lengua dentro de la cavidad bucal.
  •     Tratar de no reforzar la costumbre de escupir la comida. Tragar los alimentos correctamente beneficia el desarrollo de la movilidad del velo del paladar, músculo participante en una gran cantidad de sonidos en los que es habitual la aparición de dislalias.
  •     Cuando se proporcione a los niños alimentos sólidos, se recomienda cortarlos en tiras y no en cubitos. De esta manera, nuestros hijos tienen mayor experiencia en cortar alimentos con sus dientes y así desarrollar fuerza en su mandíbula.


La última cuestión que vamos a tratar en este post es qué podemos hacer si nuestro hijo o hija se niega a comer alimentos sólidos.

A pesar de lo expuesto anteriormente, muchos niños y niñas no muestran interés en comer alimentos sólidos e incluso suelen desencadenar rabietas en ellos cuando les “obligamos” a comerlos.


Os ofrecemos a continuación algunos consejos para ir introduciendo alimentos sólidos en la dieta de nuestros pequeños.

  • Tratar, en la medida de lo posible, de no hacer un drama del momento de la comida. Se debe aprovechar cada pequeño logro del niño o la niña y reforzárselo positivamente con reconocimiento social (felicitándolo) o con algún premio.
  • Establecer un lugar fijo en el que se realizan todas las comidas para que el niño o la niña asocie el espacio con el acto de comer.
  • Comenzar a tomar los alimentos de forma escalonada según su textura. Por ejemplo, introducir primero comida triturada aumentando el nivel de espesor de la misma. Seguidamente, se puede probar a introducir comidas fácilmente triturables con los dientes (pan de molde, arroz, pasta, verduras cocidas, frutas blandas como la pera, pescados blancos como el lenguado, legumbres…). El siguiente paso podría ser introducir el pollo (partes blandas como el muslo o el contramuslo), carnes estofadas que se deshagan fácilmente… El último paso consistiría en la introducción de, por ejemplo, un filete de carne.
  • Una vez que hemos hecho un logro, es importante no dar pasos hacia atrás. Es decir, si sabemos que nuestro hijo o hija es capaz de tomar cierto alimento, no debemos sustituirlo por otro que le guste más o le resulte más fácil de masticar o tragar.
  • Elaborar un horario visual con las comidas de la semana en el que vayamos introduciendo (de forma jerárquica) alimentos nuevos. Se le puede ofrecer un premio al niño o la niña si logra cumplir el objetivo propuesto. Si existen dificultades, es esencial marcarnos objetivos pequeños.


Ya hemos observado la relación que existe entre el buen desarrollo del lenguaje y la ingestión de alimentos de diferentes texturas. Además, hemos podido ver algunos consejos para favorecer que nuestros niños y niñas superen las dificultades para comer ciertos alimentos. Por último, conviene advertir que cada niño es único y que conviene adoptar las estrategias que mejor le funcionen a la hora de adquirir unos buenos hábitos de alimentación.

 

 

Algunos enlaces de interés:

    Vídeo sobre cuándo introducir los alimentos sólidos a los bebés

    https://www.youtube.com/watch?v=CY4ItNmEAhs

Algunos elementos que relacionan el tipo de alimentación con el desarrollo del habla

https://www.revistamishijosyyo.com/la-alimentacion-primer-paso-del-desarrollo-del-lenguaje/

https://www.bebesymas.com/consejos/si-quieres-ayudar-a-tu-hijo-en-el-desarrollo-del-lenguaje-cambia-las-papillas-por-solidos

http://xn--daocerebral-2db.es/publicacion/articulo-relacion-entre-el-desarrollo-de-la-alimentacion-y-del-habla/

 

Laura Bueno y Diego Sáenz

Especialista en Pedagogía Terapéutica / Especialista en Audición y Lenguaje

Vie
17
Mar

 

EL COLECHO

patricia clemente clemente Y enrique pérez fernández

Vamos a hablar del colecho, un tema que no es baladí y por eso os dejamos este breve artículo, que esperamos os sea útil y os ayude a tener claro qué es y en qué consiste.

El colecho es la práctica familiar de dormir juntos uno o los dos padres con sus hijos, ya sean bebes o niños pequeños, que se realiza de forma habitual y no esporádica. Es muy importante precisar que el colecho no consiste únicamente en compartir la cama, puede hablarse de colecho en cualquier otra situación en que los hijos estén al alcance de la mano de los padres, aunque no duerman sobre la misma superficie. El Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría, establece una serie de recomendaciones cuando los niños son menores de 6 meses de edad [1]

Obviamente, el colecho tiene una serie de ventajas e inconvenientes que son importantes conocer:

VENTAJAS

                    INCONVENIENTES

- Favorece la instauración y mantenimiento de la lactancia materna

- Disminuye o evita las apneas del sueño

- Disminuye el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante, comparado con los niños que duermen en habitaciones separadas de sus padres

- El contacto del bebé con su madre durante el sueño, le brinda una mayor estabilidad cardiorrespiratoria y oxigenación, mejor termorregulación y menor llanto.

- Potencia el vínculo afectivo entre los padres y el niño.

-  Menor descanso para algunos padres al tener que mantener mecanismos de alarma.

-  Los niños pueden volverse más dependientes de sus padres, dificultando la conciliación del sueño cuando duermen sin ellos.

-  Puede inferir en la relación de pareja

Por otro lado, hay que tener en cuenta que la práctica del colecho puede suponer un riesgo para el SMSL (Síndrome de Muerte Súbita del Lactante) en las siguientes situaciones:

  • El bebé duerme boca abajo.
  • El colchón es demasiado blando, o existen muchas almohadas.
  • El bebé se encuentra extremadamente abrigado.
  • El padre o la madre fuma, consumen alcohol, drogas u otras sustancias o medicamentos que puedan alterar la capacidad de respuesta ante situaciones de alarma.
  • El padre o la madre padecen obesidad extrema.

Lo que está claro es que el colecho no es una rutina que durará de por vida y tarde o temprano, los padres han de tomar la decisión de eliminarlo o el propio niño será el que decida que ya no quiere llevarlo a cabo. 

Para iniciar el proceso es conveniente transmitir a los niños que en casa no hay ningún peligro y hacerle saber que los padres están en una habitación cercana. De esta forma los niños serán conocedores de que los padres podrán acudir si es necesario a su habitación y suelen aceptar dormir solos.

A su vez es conveniente que los padres refuercen las conductas que el niño inicie en este nuevo aprendizaje, que reciba elogios por llevar a cabo el nuevo proceso y se vea protegido y reforzado en todo momento por sus padres.

Existen una serie de aspectos a tener en cuenta a la hora de eliminar el colecho:

  • Es importante que se lleve a cabo en un momento de tranquilidad, tanto para padres como para el niño o niña. Hay que entender que es un proceso gradual y que como todo proceso, tendrá avances y retrocesos.
  • Hay que evitar realizarlo en momentos de crisis o de cambio.
  • Es importante hablarlo con el niño o la niña, dejarle claro que los progenitores se encuentran cerca y puede llamarlos si lo requiere.
  • Es recomendable invertir tiempos “de calidad” con el niño o la niña antes de que duerman y acompañarles en el nuevo proceso que se está llevando a cabo. Para ello se pueden compartir momentos de lectura y/o relajación en la cama del niño.

Por tanto, y después de ver los pros, contras y las pautas a seguir para cambiar la rutina, podemos decir que el colecho es una práctica que entra dentro de la educación de nuestros hijos y que como tal es muy respetable lo que cada uno piense o haga. La decisión dependerá de cada familia, de la situación personal de cada uno, así como de las condiciones del niño, ya que cada caso es distinto y existen numerosos factores a tener en cuenta. Lo que sí conviene tener claro es que, el colecho, no debe prolongarse en el tiempo más allá de los primeros años de edad y que hay que seguir unas pautas para extinguir esta rutina.